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miércoles, 29 de abril de 2020

UN SOLOVINO SIEMPRE VUELVE A DONDE AMÓ LA VIDA

Siempre he querido tener un blog, donde pueda escribir lo que quiera. En cualquier formato o sin formato; que simplemente sea una fuente de deshago, donde decir y hablar sobre lo que me gusta, lo que pienso y también de lo que me caga.

Es que siempre he querido un espacio donde poder contar  las experiencias que se me van atravesando en la vida y enriquecen mi memoria. Pero siendo sinceros, tampoco es que yo sea Jacques Cousteau, que ando de aventura en aventura, más bien soy un observador, un espectador que ve la vida cómo quien disfruta sus películas y series preferidas, y alimenta su alma de vivencias, aprendizajes, canciones y momentos… sobre todo de momentos, esos que son memorables, con gente chida, que amo, que me hace sentir a gusto y que le da valor al tiempo que comparte conmigo.

Y por eso este blog estuvo mucho tiempo en el olvido (como siete años, no más), porque por vivir apurado juntando momentos, se me olvida escribir; ya sé que a veces tomo alguna foto, pero me paso más tiempo apuntando en libretitas, postits o pedazos de papel, todo aquello que me resulta interesante, y de paso quitarme de encima el miedo a que algún todo se me vaya a olvidar algún día.

Pero como dijo nuestro presidente, “Esta pandemia nos vino como anillo al dedo”, pues así me pasó a mí con mi blog, porque parece que estos días de confinamiento son perfectos para retomarlo, y ya que después de muchos intentos pude recuperar la contraseña, no hay que dejarlo morir, y como yo siempre he querido tener un blog donde pueda escribir de lo que yo quiera, y de lo que me caga pues aquí ando otra vez, de Solovino.



Jacques Cousteau

"Si yo no voy a descubrir, otra persona lo hará por mí"


sábado, 9 de abril de 2011

OLIENDO A TEIBOL

Y que me habla aquel vato, que me dice:

¿Qué pedo pinche Nan cómo andas?

YO: Chido wey, chido ¿tú qué onda?

¿A qué horas sales del jale?

YO:Como a las 7:30 ¿qué traes o qué?

¿Unas chevecillas o qué?

YO:Sobres wey cáeme, de aquí nos vamos.

Pero e wey vamos a un teibolcillo que está chido, ahí voy yo.

YO:Simón wey, simón sí se hace.


Si no es porque sabía quien me estaba hablando, les diría que esta llamada venía directo desde el cielo, que fue un ángel, quizás mi angelito de la guarda que le gusta ir a los teibols. Así que dieron las 7:30 y me fui derechito. Con santo y seña llegue al teibol pactado, mi camarada ni pasó por mí. Adentro tope a aquel vato, que por cierto ya estaba muy acomodado en primera fila. Además de él también el mesero me estaba esperando. Este wey ya algo más habituado a esos lugares pa´pronto que pide una promoción para los dos. La promoción es que te dan dos cheves a precio de una, ¡¡a conmadre no!! Además te ponen un tazoncito de limones. Total que ordenó la primera. Como una crónica maña, limpie el pico de la botella y le di el primer buche a mi tecate light, que por suerte estaba bien helada, sabrosa. Di un vistazo a todo a mi alrededor, creo que a veces el show está en otro lado y no en el escenario, así que como una vieja costumbre me puse a escanear todo el lugar muy despistadamente mientras le ponía poquita sal a mi limón. A mi compañero se le veía la cara muy iluminada no tanto por el fosforescente de los focos sino por una tremenda sonrisa, había un júbilo muy especial en su rostro, un gusto, una alegría como cuando un niño llega a una juguetería. La trataba de esconder bajo una leve seriedad pero le era difícil ocultarla. Se me hace que hasta se le había olvidado que llevaba un invitado. Yo realmente estaba disfrutando los tragos que le estaba dando a mi cerveza, no estaba tan atento al espectáculo, se me hizo más interesante una película que estaban pasando en las pantallas, una de Gael García en la que anda en una isla, comiendo frutas tropicales. No se veía nada chido.

Ya habían pasado unos cuantos minutos, para ese entonces llevábamos tres promociones, o sea tres tecates light cada uno. El DJ presentador o quien sabe como se le diga a ese wey, presentó a la siguiente lady (que por estar viendo la tele no escuche su nombre). Algo me hizo voltear a la pista y ¡sopas! como cuento de hadas, que va subiendo muy despacito las escaleras una sirena, una diosa, yo creo que muchas de las rolas colombianas están escritas para mujeres hermosas como ella (según yo me puse a tratar de imaginar su nombre real y me imagino que se ha de llamar Yaneth, no sé porque pero ese nombre se me vino a la mente), entonces la vi, se parecía a Jennifer López, así con rasgos como indios, como peruanos tipo como Madeinunsa. No pude hacer más que interrumpir los tragos que estaba gozando tanto. Se robo mi mirada y mis ojos se convirtieron en una de esas redes, que lo cazadores usan para capturar leones, tigres o panteras en la selva, la atrape toda, completita. Subió y le pusieron una rola de reggaeton, las fantasías viajaron, volaron, todas fueron a parar a esos ojos indios. Sin lugar a dudas es lo más bello que he visto en esos pinches lugares. Hasta su uniforme estaba lindo, era rojo pasión. En ese momento todo desapareció: las chicas que estaban haciendo fila, los meseros, los señores calenturientos con chicas trepadas en sus piernas, las pantallas, la película del Gael, las cheves, los limones y hasta mi camarada con la mente lo desaparecí, bye se esfumaron. Ella era bella, infinitamente sensual. Aunque la belleza al fin de cuentas es relativa, quizás para todos los espectadores sólo estaban viendo a una vieja más, bailando, ayudándoles a deshacerse del estrés o de su calentura. A mí lo que me volvió como medio loco fue su forma de bailar. Sí todas bailan, pero no todas bailan igual, no me dejarán mentir pero a poco no hay chicas que se les ve en la cara que lo están haciendo a huevo, porque no les queda de otra, tristemente lo hacen por la lana. Pero mi J-LO teibolera no, ella no es un teibolera como todas. Empezó la música, la diosa comenzó a bailar, su cuerpecito se movía como una hoja en el viento, como un caballito de mar, como una cobra hipnotizada por el sonido; se le notaba en su lindo rostro con rasgos peruanos que lo estaba disfrutando, gozando. Su sonrisa desprendía destellos casi celestiales que a un mortal como yo, fácil lo pueden mandar de paseo al otro mundo. No cabía en su boca esa sonrisa tan provocativa, tan sexy, llena de alegría, (dije: ¡no mames! Que feliz se ve, y de premio al final de su jornada le darán su buena feria). Inevitablemente comencé a sentir un cosquilleo que recorría todo mí cuerpo, pero que se intensificaba específicamente en una parte que no puedo mencionar.

Ella estaba en su flow, su vida, toda entera estaba puesta ahí, arriba de esa pedorra pista de baile con un tubo en medio, lo estaba disfrutando, se le notaba en sus ojos que toda su existencia y su ser estaban ahí, todo su flow, engentada, conectada el alma a su cuerpo, como cuando un carpintero empieza a trabajar a cortar y medir la madera y de pronto empieza a silbar y a tararear: Amorcito corazón, yo tengo tentación de un beso… como cuando se veía a Ana Gabriela Guevara corriendo los 500 metros y su cara no se movía para nada, nada, ni un solo gesto, en ese momento en que no existe nada más que hacer lo que tanto nos gusta, la energía fluye, la vida se concentra en una sola cosa, en este caso, bailar. Yo me la imaginaba soñaba y soñaba… entonces comprendí el sentido de aquella frase que dice: “ ¡¡Yo con esta vieja si me caso cabrón!!” Lo pensé a lo largo de 30 segundos, en serio, porque sinceramente no me la imagino despidiendo todos los días por la mañana a mi hijo Adriancito, persignándolo y dándole su loncherita y un besito antes de subirse al transporte que lo llevará al kínder, tampoco me la puedo imaginar echándome mis taquitos de harina, de jamón con huevo y frijolitos, bien enrrolladitos en bolsa de lonche, menos la veo allá en casa de mi Abuelita, recibiendo el año nuevo regalando playeras o paquetes de calcetines y recibiendo a cambio regalitos, bolsitas, o alguna bufanda tejida a mano por alguna de mis tías o ya de plano unos aretitos, porque de seguro me tendría que acompañar al intercambio que se hace con mis primos los Guardiola, no … la neta no, más bien me la imaginaba complaciendo todos y cada uno de mis tan placenteros caprichitos y convirtiendo mis fantasías en realidad, por eso al llegar al segundo número treinta volví a este mundo, para despabilarme le di otro buche a mis tecate light.

Me acorde de una chava con la que andaba que me decía: si papito, lo que tú quieras, todo, todo contigo y yo como siempre he sido muy escéptico pos dije a ver si es cierto, y en una de esas que le digo a ver báilame, y que me dice: ¡Aaay no!, ¿cómo crees?, yo no sé bailar así, no, no, ¡que oso!. Mi respuesta fue automática: ¡¡utaa madre!! ¿Pos no que lo que yo quisiera? La neta no me llama mucho la atención eso de los bailes eróticos, no es un lugar donde habiten mis fantasías, ni siquiera pasan cerca, más bien yo quería ver qué onda, que pasaba, como se veía, ya saben cómo es el mexicano de curioso. Aunque no sé porque me sorprendí tanto, si ella misma una vez también me dijo: ¿Oye mi amor y tú has ido a un teibol? Y yo como no entiendo la lección, así de una, como la pregunta fue a rajatabla que le contesto: sí, simón, sí si he ido, (pos le dije la neta), que se me espanta la muy loca (ya me imagino, como si le estuviera contando a una monjita), que se me indigna, que me dice: que grosero, descarado como lo dices así nomás, y yo ¡achinga! pos que querías que te hiciera una poesía, que te declamará o que pedo, además me preguntaste y te dije la verdad, así soy yo. Le dije pos sí, tengo 26 años, ¿qué quieres?, me hubiera dado más pena decirte que no a esa edad, además hasta tu papá ha ido que no haga pendejo, bueno eso nomás lo pensé. Lo que pasa es que esa morra tenía su realidad distorsionada y muy de la chingada. Yo estaba como que en este mundo y en otro paralelo, ya empezaban a relajarme las cheves. Ya se me estaban perdiendo hasta las horas del reloj, mi colega, digo camarada que me dice: Ya vámonos wey. Y sin más opción le caímos. Ya estando esperando el cambio del pago de las las cinco promociones, le di el último beso a la cheve, me vi en medio de eso minuto en que uno se pone a reflexionar sobre la vida: ni parece que fuera todavía el mismo día, que nació mal parido, había estado gacho, pesado, de esas veces que quisieras tener cuatro manos, cinco pies y poder correr más veloz que un puma, que las horas tuvieran al menos unos 90 minutos, que la gente fuera un poco más tranquila y comprensible, de esas veces que me hubiera gustado haber nacido con el don de la paciencia o al menos con esa habilidad de tirar a león a la gente que viene a este mundo nomás a joder. Caminé estresado, anduve tenso casi toda la tarde, eso me obligo a que estas horas esté saliendo de un teibol. Ya en camino, un poco más tranquilos, relajaditos, y como no era muy noche salimos a buscar un taxi. Ya trepados, el taxista empezó con su charla de siempre: Listo amigo, ¿de la chamba o de la escuela?, y yo ¡uta! de ninguna de las dos. Haciendo cuentas ese día creo que salí ganando. Del teibol me traje en mi mente y para siempre a esa J-LO teibolera con rasgos peruanos. Al chile también me quede con las ganas de seguir dándole más tragos a mi cerveza. Y una cosa había quedado bien clara en mi cabeza: Ella, mi india peruana es más feliz que todos los que estaban (o estábamos) en ese apestoso y pinchurriento lugar, estoy seguro. Y además que por primera vez en mis 28 años siento y lo puedo decir con todo mi corazón: Esas cheves sí me las merecía.

viernes, 8 de octubre de 2010

NAN CARTOONS

2000: Vatillo medio ñoño, con pelo de chico magneto.

Versión normal

Versión comics.



El artista fue un vato de la facultad de Comunicación, que era mi asesor en los cursos de inducción, se llamaba Israel, no recuerdo y no sé más de él.


2005: El verdadero NAN



Lindo dibujito, creo que el más realista de todos, corrió a cargo de Alex, en aquel tiempo él era biselador en un taller, ahora creo que trabaja en una Óptica, muy chido el Alex y muy amable.


2007: Desaliñado con mis lentes chidos.


La artista fue Oggi Arriaga, ella era Diseñadora Senior en La Sociedad, cuando yo hacia mi treinee. Muy chida ella y gran diseñadora. Ahora tiene un estudio de diseño.


2008: Ya trabajando de Redactor.



El chido fue el Erick Castillo, diseñador Senior, ex compañero de cuando trabajaba en Grupo DBP, el Erick es muy chingón, yo digo que fácil puede ser Director de Arte. Mi más humilde opinión claro.


2009: Como que me veo medio setentero. (pero pura yeskaa!!)



Esta grandiosa obra fue creada por un artista internacional: Sergio Parreno. Serguiño, era Director de Arte en McCann Erickson Ecuador, ahí hice un trainee el año pasado. Ahora anda en Buenos Aires, en un curso de arte y redacción. Pinche Sergiño es conmadre el cabrón!!

lunes, 19 de julio de 2010

CUMBIA EN LA ÓPTICA




¿Cómo iba a saber que este lunes no sería un lunes cualquiera?. Este lunes sonó el vallenato en el trabajo, lo traían dos vatos. Mi mente cargada con la Teoría de la Gestalt, sabía que faltaba uno, el de la caja. Santa contradicción, este no fue un san lunes como todos. En lo que uno de ellos pedía permiso para tocar yo estaba esperando que empezara a tocar. Sin dudar le dije al de la acordeón: SÍ, una cumbia, la que sea, pero una cumbia. En eso llego el de la wacharaca y le dijo: sobres el señor ya me dio 7 pesos, quieren una cumbia. Yo quería que me sorprendieran; el de la wacharaca aprovecho para contar que había sufrido un accidente, lo hizo para convencernos (pensaba que sería difícil), no se imaginaba que iba a aceptar sin ningún inconveniente. La Gente que pasaba por la calle miraba para adentro de la óptica, muy sorprendidos según ellos, yo en voz en off me decía: ¡Que chingón! Entonces salieron de la acordeón los primeros sonidos y ¡¡¡a chinga!!! (Sí me sorprendí) Esa rola la venía escuchando en el camión: Cumbia en la playa se llama la rola.


jueves, 7 de enero de 2010

CARTA



Mamá, contagiada por toda esta emoción causada por el campeonato de los Rayados, después de preguntarme si iba a almorzar, me dijo: Dicen que el Chupete Suazo se va a un equipo que se llama Atlético de Madrid, pero dice el viejillo (así la decimos en mi casa a Don Robert) que por su carácter reservado, antipático, que no le gusta hablar mucho, no le conviene ir a ese equipo, primero por la afición, que es muy hostil, principalmente con sus jugadores, que el Chupete batallaría mucho para adaptarse. Con esta información del futbol de estufa y la polémica que aparece siempre cuando habla el viejillo, esta vez no fue proporcionada por el Record, Cancha o Pasión Futbolera sino por mi mamá, así empecé el día y me hizo volver un poco en el tiempo y acordarme de un comercial que Carlos me recomendó, que con la charla media futbolera matutina con mi mamá automáticamente lo recordé, el comercial se llama: Carta, es de una agencia española llamada Sra. Rushmore, una de las más grandes hablando de creatividad a nivel mundial (según yo), es un comercial del Atlético de Madrid, el revivirlo creó una explosión de recuerdos, ideas, sentimientos comentarios y emociones; ninguno más ni menos importante. El simple pero increíble hecho de que un comercial hace que nos identifiquemos, casi fotocopiarnos con una situación y un sentimiento, es el principal motivo por el que a uno le gusta tanto la publicidad. Imágenes y sentimientos se vinieron como ráfagas cruzadas, el primer recuerdo fue que este comercial me lo paso Carlos cuando estaba con él allá en Quito, en una de esas transferencias de información con la única intensión de que cada vez mi acervo personal sea más vasto, que es lo que normalmente hace un maestro con un alumno; otra cosa que provoco asociar este aviso con lo que me platicaba mi mamá fue el hecho de que el man del comercial es ecuatoriano. Otra razón es que precisamente es el Atletic el equipo al que dice mi mamá que dicen que se va el Chupete. Este comercial de la Sra. Rushmore es como si alguien explicara por uno lo que se siente cuando te alejas de tu casa y lo único que se desea en esos momentos es que la familia sepa que estamos bien, que estén tranquilos. Pero “Estar bien” se convierte en algo tan subjetivo, las palabras no alcanzan para transmitirles esa tranquilidad. Uno puede estar como sea pero el hecho es decirles que estas bien, a lo mejor te pasa cualquier cosa, pero no importa. Por ejemplo que se te suelte el estomago y ya van como 16 veces que vas al baño y en una de esas sientes que vas a desaparecer de este planeta, como una vez fue mi caso pero al hablar con papá o con mamá y preguntan ¿como estas?, les decía sin dudar: Estoy bien.